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La Liga introdujo esta temporada una serie de novedades televisivas en un esfuerzo por acercar a los jugadores, protagonistas principales del juego, al público. Entre estas nuevas medidas, que reportarán notables beneficios económicos a los equipos de Primera División, se encuentra permitir la entrada de una cámara en los vestuarios de los equipos para mostrar las últimas novedades antes del partido. Todos los clubes han aceptado estos nuevos cambios, a excepción del Real Madrid, que los rechazó rotundamente.
En el Real Madrid consideran que el vestuario es "sagrado" y, por tanto, no deberían entrar cámaras. Según Tomás González-Martín, la directiva merengue considera que lo que se emite en este sentido tiene un buen porcentaje de "sobreactuación y exageración".
El cuerpo técnico también indica que se buscan momentos de mucha concentración dentro del vestuario, y creen que la incursión de la televisión puede hacer que la plantilla pierda la concentración. Los jugadores están más tranquilos si no hay cámaras. Por todo ello, el conjunto blanco se ha negado a aceptar los nuevos cambios de LaLiga.
Se trata de un nuevo episodio de la guerra entre Real Madrid y La Liga, que ya está sometido a los tribunales tal y como se publicó recientemente.